Cadáveres en la sala de descanso, cuerpos embalsamados en el garaje e incluso en el patio trasero, Boyd Funeral Home, una funeraria del centro de Los Ángeles, está tan saturada de víctimas de COVID-19 que ha comenzado a rechazar clientes, esto por primera vez en su historia.
“El fin de semana anterior rechacé a 19 familias para las que no podía prestar servicios”, dijo a medios internacionales la propietaria Candy Boyd. “Es triste. Pero así es como es ahora, esto se fue de control, afirma”. En las últimas dos semanas el coronavirus azotó la ciudad de Los Ángeles y alrededor del 80 % de los fallecidos que atravesaron sus puertas murieron a causa del virus.
Uno de cada 10 residentes de la segunda ciudad más grande del país se ha infectado desde que comenzó la pandemia, y casi 300 personas murieron diariamente la semana pasada a medida que aumentaban los contagios.
