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Pasó 10 años en la cárcel por un aborto que no cometió

La Corte Suprema de Justicia conmutó la condena de Teodora del Carmen Vásquez, quien fue sentenciada a 30 años de cárcel en 2008, por tener un parto en los baños de un centro Educativo, donde la bebé que dio a luz murió por «asfixia».

En diciembre de 2017, Vásquez a través de su abogado solicitó una revisión a su condena, sin ninguna respuesta positiva por parte del Tribunal Segundo de Sentencia de San Salvador, que al contrario, confirmó la condena en su contra; pasado un mes, pero el 30 de enero de 2018, apeló esa resolución ante la Corte Suprema, que resolvió dejarla en libertad.

“Se tomó en cuenta los argumentos expuestos por la Honorable Corte en Pleno, en el cual concluye que en el caso de dicha interna (Teodora) existen razones de justicia, equidad y de índole jurídica que justifican favorecerla con la gracia de la conmutación”, declara la resolución de la CSJ.

El 21 de julio de 2007, Teodora ingresó al sistema penitenciado, tenía 24 años y trabajaba como cocinera en la institución educativa donde dio a luz presuntamente de manera «espontánea»  días antes el 13 de julio, fue llevada de emergencias obstétricas (peligro eminente para la vida de la madre o el bebé), motivo que apresuro el parto extra hospitalario y que la Fiscalía señaló como homicidio agravado en perjuicio de la recién nacida.

En El Salvador, las leyes contra el aborto cumplen una prohibición absoluta de dicho tema, las mujeres son acusadas por abortos espontáneos y otras emergencias obstétricas, lo cual las penas carcelarias van desde 12 años de prisión y la condena máxima de 30 años como en el caso de Teodora.

«Es absolutamente impresionante, sorprendente, espantoso que estas mujeres son, en esencia, condenadas por tener una pérdida, por tener a un hijo que nace muerto […]. Básicamente están siendo condenadas por ser mujeres, por perder a un hijo y por ser pobres», emitió Liz Throssel, el pasado diciembre, quien es portavoz de Derechos Humanos de la ONU, acerca de la sentencia.

Por su parte, Teodora Vásquez expresa entre lágrimas y felicidad “Yo estoy muy contenta de regresar con mi familia”.

Sin embargo, a pesar que se hizo justicia para Vásquez, en el país, las leyes antiaborto son severas, siendo El Salvador, uno de los siete países que lo prohíben sin excepciones en pleno siglo XXI y que las movimientos siguen una lucha constante para despenalizarlo.

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